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Análisis de The Red Strings Club

Un cóctel de preguntas difíciles de digerir

El precio de la felicidad

Destructeam ya había dado un golpe en la mesa con God will be Watching, su primera gran obra. No obstante, aún quedaba mucho que exprimir en el estudio, y de esa pasión nace The Red Strings Club, una aventura gráfica cyberpunk que nos invita a preguntarnos el precio de la felicidad y muchos dilemas existenciales que nos desafían a dudar de nuestra propia moral.

Donovan indagará hasta el más mínimo detalle de sus peculiares clientes

¿Es tan malo estar triste?

Es el gran punto fuerte de la obra. Donovan es el Barman de su propio local, el The Red Strings Club en un mundo que ya avanzado en una evolución transhumanista, es decir, que ha comenzado a mejorar sus funciones biológicas con implantes tecnológicos. Puede que al principio no parezca algo interesante, pero todo cambia en el momento que un androide denominado Akara toca la puerta del club y descubrimos una importante conspiración mundial.

Resulta que una gran corporación está a punto de desplegar una píldora mágica para la felicidad que erradique todo sentimiento negativo que el ser humano tenga éstos implantes. Resulta ser que toda ésta información recae en Donovan, y su amigo hacker, Brandeis los cuales no van a permitir que ésto siga adelante.

Eventualmente llegará el momento donde hemos de tomar decisiones que cambiarán el destino de toda la humanidad, ¿Realmente es malo destruir éstos sentimientos negativos? ¿Estamos en contra del miedo y el dolor? ¿Quiero ésto? más temprano que tarde, hemos de hacerle frente a nuestras decisiones.

El minijuego con más protagonismo es la creación de cócteles

Charlar con un copa en la mano

Las dos más importantes mecánicas son los diálogos y las creación de cócteles, toda conversación puede ir cambiando de carril dependiendo del tipo de cóctel le demos y hacía donde apunte, tendremos cócteles que hagan a nuestro cliente más accesible a ciertos diálogos y otros que los alejen más a nuestro objetivo de obtener información de ellos.

Durante la primera parte del juego éstas mecánicas son un poco aburridas y por momento, agobiantes. Ya que en gran parte son un tutorial un poco extenso de como funcionan las mecánicas jugables. No obstante, éstas pequeñas amarguras desaparecen en cuanto empezamos a crear cócteles y charlas con diversos personajes que lleguen a nuestra barra,

Más adelante también hay habrá situaciones donde controlemos a otros personajes que ofrecerán al jugador un nuevo set de habilidades y pequeños minijuegos.

El neón es protagonista en ésta aventura cyberpunk

Pixeles y melodías

Gráficamente el juego hace uso del GameMaker Studio, un juego que tiende a ser conocido por tener entornos gráficos pixeleados y que fue previamente usado en juegos como Undertale o Hotline Miami, y como el último, es un juego que hace mucho énfasis en los entornos retro, con iluminaciones de neón fuerte que resultan muy agradables a la vista, cumpliendo de manera más que sobresaliente su cometido.

Sin embargo en cuestiones artísticas el premio se lo lleva su banda sonora ejecutada por fingerspit que acompaña en cada momento, en cada pequeña conversación o situación en la cual estemos atados, dando una perfecta sinergia ente la situación en la que estemos viendo y la música que nuestros oídos estén escuchando, siendo la canción de introducción una de mis elecciones favoritas que me van acompañar hasta tiempo después de haber finalizado la obra

Conclusión

Historia y narrativa - 10
Mecánicas jugables - 7.5
Tecnología y ambientación - 9
Innovación - 7.5

8.5

Excelente

The Red Strings Club es una experiencia corta, que te puede tomar máximo 3 horas completar pero que sin embargo perdura por mucho tiempo. Las preguntas que nos da la obra son muy bien planteadas y por momentos, nos hace dudar si las preguntas son para Donovan, o para nosotros, los jugadores. Una obra que debe ser valorada y disfrutada de inmediato.

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