AMD Radeon RX Vega 56: la última evolución de las Radeon

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El 2017 fue un año muy movido para AMD, empresa dedicada al desarrollo de procesadores y tarjetas de video. En febrero lanzó su nueva línea de procesadores Ryzen, seguido del lanzamiento de una edición para entusiastas llamada Threadripper. Para la segunda mitad del año, la empresa presentó al mercado sus dos últimas tarjetas de video: las AMD Radeon RX Vega 56 y 64.

Las RX Vega están basadas en la nueva arquitectura Vega de AMD, cuentan con memoria HBM2 de alta velocidad y están construidas en 14 nanómetros, en arquitectura FinFET. En esta ocasión, gracias a Intcomex, analizamos a fondo la hermana menor de esta serie: la AMD Radeon RX Vega 56 de Gigabyte.

Empaque y accesorios

La caja de la Vega 56 es grande, con un diseño simple y atractivo. Cuenta con el clásico logo de Gigabyte, y también con el nombre y logo de la Radeon RX Vega 56. En la parte posterior, se encuentra la clásica información introductoria sobre la placa, que explica lo que el usuario está por ver al abrir el paquete.

Al quitar la primera caja, se encuentra otra mucho más sobria, toda hecha en negro mate, con el logo de Gigabyte en el centro. Dentro de esta, se encuentra la tarjeta de video muy bien amortiguada y envuelta, junto a un cable auxiliar de energía y el manual de instrucciones.

Diseño y prestaciones

Si hay algo que tener en cuenta al momento de comprar esta tarjeta de video, es el espacio disponible dentro del gabinete. Como casi todas las tarjetas de alta gama, la Vega 56 tiene un tamaño considerable. Con 27 centímetros de largo, 11 de ancho y 4 de alto, no será la primera elección para los poseedores de gabinetes Mini ITX.

El diseño, está basado exactamente en el brindado por AMD. La única modificación, fue el agregado del logo de Gigabyte en el centro del ventilador tipo turbina. Este diseño aunque es simple, resulta muy llamativo a la hora de verla en acción. Casi toda la superficie de la tarjeta está hecha de plástico negro. La excepción, son los logos de Radeon, que están hechos en color rojos y se iluminan al encender la PC.

En la parte posterior, AMD colocó una placa de aluminio, la cual ayuda a reforzar la estructura. Esta tiene un detalle casi en el centro, donde deja a la vista parte del chip gráfico. Un extra agradable, es el agregado del indicador de potencia GPU Tach. Este marca con luces LED el consumo actual de la tarjeta de video. 

Dentro de la carcaza, se encuentra un procesador gráfico con una frecuencia base de 1156 MHz, con overclock opcional a 1471 MHz. Cuenta con 8 GB de memoria HBM2, y un bus de memoria de 2048 bits. La Vega 56 soporta DirectX 12, como también OpenGL 4.5. Como es clásico en las Radeon, la tarjeta cuenta con múltiples salidas de video. Esta edición cuenta con tres DisplayPort y un HDMI 2.0b. Para potenciar a esta bestia, es necesaria una fuente de por lo menos 650W reales, con dos conectores de ocho pines.

Máquina de pruebas

Para sacarle el máximo rendimiento a las pruebas, Banifox nos brindó una PC a la altura de la situación. La máquina de pruebas está potenciada por un procesador Intel Core i7 8700K, 16 GB de RAM Corsair Vengance RBG, colocados en una mother Asus ROG Maximus X Hero.

Para no quedarse cortos, alimentamos a la Vega 56 con una fuente Cougar de 850W reales. A esta le  acompañó un SSD M.2 Western Digital Black de 256 GB, y utilizamos refrigeración líquida Corsair H60. Todo esto entró a la perfección dentro del gabinete Corsair Carbide 270R.

Pruebas de rendimiento

Al momento de realizar las pruebas, la temperatura ambiente fue de 28°C, y la Vega 56 estaba a 30°C en Idle. Todos los juegos probados se configuraron a 1080p y 1440p, con todas las opciones al máximo.

Pruebas en 1080p

Para una tarjeta de video de esta gama, el gaming en 1080p no la hizo sudar. Al momento de probar el Doom, sorprendió con una media de 150 FPS, con un mínimo de 116. En Rise of the Tomb Raider, los números no fueron tan inflados pero sí más que satisfactorios, con una media de 91 FPS y un mínimo de 73. Al correr Destiny 2, sobrepasó lo esperado con unos impresionantes 127 FPS promedio. Durante las pruebas en 1080p, la tarjeta no superó la barrera de los 70°C.

Pruebas en 1440p

Al cambiar la resolución a 1440p, la Vega 56 demostró que tiene mucho potencial. El Doom se mantuvo entre 80 y 100 FPS en todo momento. Mientras tanto, El Rise of the Tomb Raider bajó a una mínima de 50 y máxima de 62 FPS. Al probar nuevamente el Destiny 2, se mantuvo en unos casi constantes 80 FPS. Al momento de jugar, la Vega 56 no pasó los 75°C.

Veredicto

Luego de un año 2016 complicado para AMD, las Radeon RX Vega llegaron al mercado a hacer una diferencia. Con la última tecnología en memorias de video y una arquitectura hecha desde cero, la Radeon RX Vega 56 se planta fuerte contra la competencia. Eso sí, es necesaria una buena fuente para luchar esa batalla.

Para los usuarios que buscan estabilidad de FPS a la hora de jugar, la Vega 56 estará a la altura. Tanto en las pruebas de 1080p como en las de 1440p, supo no defraudar con framerates constantes y excelentes resultados. En el caso de querer jugar de manera fluida en 4K, la Vega 56 no es una opción totalmente viable. Para esto, es mejor optar por la Vega 64, que cuenta con un poco más de poder debajo del capó.

El Análisis

Dónde comprar:

Lo bueno

  • Excelente rendimiento
  • Arquitectura y tecnologías de última generación
  • Muy silencioso
  • Buena optimización de drivers

Lo malo

  • Gran consumo de energía
  • Diseño muy básico
Gastón Pastore

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